John O’Keefe descubrió las place cells en el hipocampo en 1971 — neuronas que disparan solo cuando el animal ocupa una posición específica. May-Britt y Edvard Moser descubrieron las grid cells en 2005 — neuronas en la corteza entorrinal que teselan el entorno en una retícula hexagonal. Juntas forman el GPS biológico del cerebro. El Nobel de 2014 en Medicina o Fisiología reconoció el descubrimiento.
Pero el hipocampo no se limita a la navegación. La misma circuitería indexa la memoria episódica. Recordar parece distinto de navegar, pero el sustrato subyacente es idéntico. Por eso funciona el antiguo método de los loci (palacio de la memoria) — explota circuitos ya dedicados a la tarea.
Los atletas de la memoria que usan el método superan consistentemente a los controles, con effect sizes en torno a d = 0,88. El canvas infinito de Fluera es un palacio de la memoria que construyes con tus manos — y cada nodo está indexado espacialmente por la misma circuitería.